domingo, 20 de octubre de 2013

Mañana será otro camino



Hay veces en las que todo vuela por los aires al pisar una mina enterrada bajo la tierra. Lo bueno de esto, que vuelas más alto que nunca. Así puedes ver las estrellas al alcance de tu mano, y las cosas desde lo más alto, se ven más claro...y también más lejano. Lo malo, las heridas en las plantas de los pies, aunque los callos cada vez se hacen más duros conforme avanza el camino en esta locura que es vivir.

El camino a veces parece una broma tan cruel como divertida, un tiovivo que no para de dar vueltas una y otra vez en el mismo parque, viendo los mismos árboles, las mismas piedras, pasando una y otra vez por el mismo desvío incierto. Aun así, no puedo parar de caminar, buscando la tangente que me lleve al infinito de mis sueños. Porque, aunque me cueste dar 100 viajes en el tiovivo, encontraré el minúsculo detalle que me lleve a aquella escena del sueño en cada noche, aquella donde no llueve eternamente.

No me canso ni me cansaré de escribir, a la nada y al todo, a mi vida y al camino que me lleva y me trae, que me vuelve loca y me hace volver a la sonrisa que es la puerta a todo lo que invento, a todo lo que imagino y busco hacer realidad. Jamás dejaré descansar a cada palabra que se me ocurra, a cada letra que emerja de mis dedos inquietos, no los dejaré parar porque ellos son los que caminan por mí cuando mis pies están tan cansados que duele pisar.

Y mañana, se convertirá pronto en el ayer que ansiaba que volase entre recuerdos, dejando solo el leve rastro de la sabiduría para saltar de un tiovivo en marcha eterna. Mañana, escribiré cientos de palabras más que dibujen con la forma del abecedario enredado mi pensar, mis sueños y mis tormentos, al fin y al cabo, mi día a día. Mañana será el día en el que mi alma salga por los aires buscando algún alma voladora, soñadora...para disfrutar de un vuelo juntos, a la nada, al infinito del horizonte donde sueño viajar. Mañana, será otro día más donde llegar a casa con los pies doloridos de no parar, de trabajar, y escribir con la punta de los dedos de los pies una nueva jornada, y según despierte el sol, ya veremos de qué color es la tinta.

Voy a despertar solamente para bailar mi banda sonora, esa que, más o menos fuerte, nunca deja de sonar en mis oídos, esa que hace que mis pies bailen sin preocupaciones. Voy a bailar sin parar y de la forma más intensa posible, apasionada. Ven a danzar conmigo, solo si crees que podrás seguir mi ritmo, sin llevarme ni llevarte, sólo acompañándonos bailando hasta el horizonte.


Besos,