viernes, 23 de diciembre de 2011

Andar por casa



Paso a paso. Así va la vida siempre, está repleta de pequeños pasos, ahí es donde se saborea el día a día, los mejores momentos, las pequeñas cosas, las que nos mantienen vivos.

Mi casa está repleta de pequeños pasos, de pequeños rinconcitos cálidos, de una sartén pequeñita para mis tortillas, de una tele chiquita para ver solo lo justo, un pequeño sofá con un gran hueco que compartir contigo. Tengo miles de pequeños escalones que me llevan a soñar entre luces color violeta, que me llevan a las nubes y a inventar, imaginar, vivir...

Y es que la vida va paso a paso, y ahora la mía ha pisado por primera vez el umbral de mi casa, de mi independencia. Que es una tontería aquello de pisar primero con el derecho para atraer suerte, que la suerte viene y va, y vuelve a volver, y pisando con ambos pies por todos lados te tropiezas con ella más a menudo que sin moverte, así que...

...salgamos a bailar a la pista del mundo que hoy es mi terraza, celebremos el hoy, ven a sentir cada segundo y volemos al girar mientras nos miran las nubes. Sonríe y siente cada pisada con la intensidad con la que las describo, pues mañana no se sabe qué suelo nos tocará trotar.



Besos,

lunes, 5 de diciembre de 2011

Pasillo comunitario: Salamanca



El pasillo comunitario es ese donde te cruzas con cualquier tipo de persona, desde el vecino de toda la vida, el de dos casas más abajo, o aquel chico que te encuentras en el bus, que habla por teléfono en un idioma que intentas descifrar mientras piensas como ha venido a parar a tu línea del bus urbano, y en qué idioma soñará cada día. Todos tenemos nuestros propios caminos en la vida, cruzamos unas puertas u otras, pero al final, siempre acabamos cruzando el pasillo comunitario.

Por eso creo un gran pasillo comunitario, para poder viajar a través de los ojos de todo el que esté dispuesto a cruzarse conmigo. Y para empezar voy a volar a Salamanca, aunque estos viajeros fueron en coche, que no es tan rápido, pero da para escuchar unas cuantas canciones más en la radio.

Que los grados caen conforme te acercas a Salamanca es un hecho que casi no hace falta preguntar, lo que es divertido imaginar es la postal al caminar por sus calles sin ver más allá de 10 metros por la niebla, sentir a la gente alrededor en las puertas de los garitos heavys que por allí abundan pero sin distinguirlos bien entre tanta nube, y sentir también el frío bien calado en los huesos.

Que aunque no se me de nada bien la geografía, ya sé situar el río Tormes, y algunos se han traído los zapatos mojados en su agua. Que hay una plaza maravillosa de la que no sé el nombre, pero que tiene la universidad con unas de las mejores vistas, de esas para estudiar poco y soñar sin parar.

Que el farinato tiene un nombre poco raro, pero al parecer sabe bastante bien, mejor que suena; y las tortillas de patatas...pueden convertirse en mil recetas diferentes con solo partirlas por la mitad y rellenarlas con imaginación.

Y al final, viajar, descubrir o saborear, es fácil como compartir una amistad de lejos, y acercarla cuando la oportunidad se presente. Es fácil disfrutar con poco, y luego convertirlo en algo grande, como compartir con el vecino del pasillo las buenas cosas de la vida.

Gracias Ricardo, Carlos, por darme otro destino más al que viajar.




Señores viajeros espero que disfruten de mi forma de ver su camino. Déjenme soñar que viajo, seguid trayendo la tierra lejana bajo mis pies... 





Besos,



PD. Si quieres compartir tu viaje en el pasillo comunitario, sólo tienes que enviar tus pasos y contar que tal se pisa por esas tierras!