lunes, 29 de octubre de 2012



Puedes caminar por la misma avenida cada día, cruzarte con las mismas personas, pisar las baldosas solo del mismo color y comprar el pan en la tienda de la esquina, unos días si, otros no. Puede que tu vecino, aquel viejito entrañable que pasa las horas en la puerta de su casa, tan vieja como él, conozca la vida de la vecina soltera de enfrente, de la familia del bloque de la esquina, y alguna que otra más.

Viajas cada mes, o cada año, o solo viajas en sueños...pero alguna vez en la vida, saltaremos del camino de la rutina, tan odiada a veces como añorada, y pisaremos por la senda de lo desconocido. Entonces tu paladar saboreará el placer del detalle, la piel se erizará y el alma volará casi a la misma velocidad que la imaginación, y la avenida por la que caminas siempre se convertirá en una trama de callejuelas en las que perderse, el suelo se volverá un arco iris y las nubes el camino del ensueño que habita la mente en tal recorrido...

Y de repente encuentras que el mundo es un mapa infinito en el que dibujar la senda, que cada continente tiene cientos de países con millones de ciudades, con infinitos callejones donde ver reflejado el pequeño rayo de sol en el cristal de la casa de un hombre que desde su puerta observa la ventana de su vecina; calles llenas de pisadas, de piedras con formas de corazón coloreadas por aquel que jamás cruzaste en tu camino, pero que casualmente conoce a la chica que unos días si, otros no, te vendió el pan en la tienda de la esquina.

Cada día de nuestra rutina trae pequeñas sorpresas que van haciendo cada vez más grande el camino que recorrer. Así que camina, sueña y viaja...recorre cada esquina, cada callejuela, busca el corazón en el camino y sonríe a cada persona que se cruce en él, quizás mañana encuentre el mismo amor en las piedras de tu senda, o aprenda a viajar por el mundo sin dejar de pisar cada día la misma avenida.




Besos,

martes, 23 de octubre de 2012

Sueña mi alma que es música



Ayer soñé, que el camino era música. Que no era andar sino bailar, y hacer el amor tenía un tempo infinito y maravilloso...ayer soñé que mi cuerpo era instrumento, y creaba melodías mientras andaba de un lado a otro, de ciudad en ciudad.

Los sueños entonces sonaban a melodías africanas, ritmos brasileños. El camino reggae entonaba, porque no sabré nunca qué es lo que tiene, que a todo el mundo le va...y el cuerpo a la vez que avanzaba no paraba de bailar, de fusionar el camino con la danza, la música con el caminar. Y entonces el éxtasis explotó....

..explotó en los cientos de almas conquistadoras del samba en el sur, explotó en el centro a ritmo de funky, de samba fusión que zumba cada cerebro, que despierta el cuerpo; siguió explotando cada día hasta el siguiente reencuentro...hasta conseguir un cocktail brutal de ritmos profundos, que no son ritmos sino el latir de un alma, que vive en cientos de cuerpos, cientos de instrumentos.

Ayer soñé que el amor salía por cada poro de mi piel, que un solo instante puede ser tan breve que se convierta en infinito, y se transforme en canción para mis oídos, para los tuyos...vaivén de caderas que dan vida, que quitan sueño y que bailan en el mismísimo cielo...cielo con sabor a brasil.

Y si, al igual que yo, soñaste bailar en lugar de caminar, cierra los ojos esta noche, y sigue soñando...sueña porque el mañana sea un nuevo encuentro aquí o allá, porque nuestros cuerpos se fusionen igual que instrumentos crean las melodías que nos dan vida.  Sueña porque al caminar descubramos el común de nuestras almas, nuestra música suene sólo a gloria, y el mañana sea un baile entre tú y yo...



Besos,