martes, 31 de diciembre de 2013

Cruzando fronteras

Señor Barak Obama, presidente de los Estados Unidos de América, me llamo Tamara, soy una chica española de 26 años. Mi vida es lo que podría denominarse normal. He estudiado dos ingenierías, las cuales aun no he conseguido poner en práctica en un puesto de trabajo acorde a mi formación, aunque tampoco puedo quejarme, pues tengo varios trabajos temporales que me permiten sobrevivir en la sociedad que hoy en día acontece en mi país, de la cual podría escribirle infernales e infinitas páginas, aunque no sea este el momento de ello.

 Puedo sentirme afortunada porque cada día tengo un plato de comida, un techo donde cobijarme y muchos amigos que llenan mi vida tanto intelectual, como sentimentalmente. Podría decirse que soy privilegiada, en comparación con lo mucho que están perdiendo muchísimas personas. También tengo una familia maravillosa, unos padres que han dado todo su esfuerzo y amor a lo largo de mi vida para que llegase a ser la persona que hoy soy, y siempre seguirán ahí para que cada vez que caiga, tenga fuerza y sepa levantarme y seguir mi camino.
Seguramente todos y cada uno de nosotros pensemos que tenemos la mejor familia del mundo, y probablemente cada uno de ellos lo sea para cada uno de nosotros. Mi suerte es tenerlos cerca y poder abrazarlos y disfrutarlos cada día. Por desgracia, no todos tienen esa suerte.

Todo esto que vengo a contarle tenía como fin esto último a que hago referencia. Querría presentarle a mi amigo Leo, es un chico Uruguayo residente legalmente en España. Es un chico de aproximadamente mi edad, muy cariñoso con todos los que le rodean, y gran persona. Nos conocimos gracias a la música, él es un gran percusionista y también le gusta cantar, se le da bastante bien. Seguramente tenga miles de cualidades más que contar de él pero aun no lo conozco de forma tan íntima. Lo que sí puedo contarle sobre él es que no puede cada día abrazar, compartir risas, lágrimas o un simple café reconfortante con su familia, porque el gran charco como le llaman los separa.

Como ya sabe estamos en época de compartir, de estar en familia, de repartir amor y buenas acciones. Siempre he creído que así debería ser cada día del año, pero las tradiciones…pues ya se sabe. Por fin Leo estas navidades iba a viajar hasta Uruguay para ver a su familia de la cual está separado, no puedo especificarle desde hace cuánto tiempo, pero seguramente para ellos sea muy largo. Bien, al llegar al aeropuerto para embarcar, Leo tuvo que ver como su padre tomaba un avión hacia su país, sus raíces, su familia…mientras él se quedaba aquí lleno de rabia y dolor, imagino que en cantidades incalculables.

¿Por qué le escribo (se preguntará usted) todo esto, si él viajaba a Uruguay y usted es presidente de la primera potencia mundial? Pues porque su avión hacía escala en su país por unas horas, y Leo, aun siendo un chico sin problemas y con todos los papeles en regla, no ha podido viajar por un chip que faltaba en su pasaporte. No entiendo cómo puede una persona poder viajar a cualquier parte del mundo con un pasaporte, y no poder parar unas horas en su país por falta de una pegatina plateada que no sé muy bien qué función tiene, también hay que decirlo.

Cuando usted fue nombrado presidente de los Estados Unidos pensé: “ha llegado el primer presidente negro, quizás realmente ahora existan verdaderos cambios y tantas injusticias y sinsentidos empezarán a cobrar sentido y a formarse una sociedad en la que todo el mundo realmente disfrute de sus derechos tal y como tendrían que ser”. Me equivoqué. Realmente cada día creo menos en la política y en las promesas de cada uno de los máximos dirigentes repartidos por el mundo. A estas alturas, y dadas las circunstancias que estamos viviendo, el pueblo ya tendría que haberse revolucionado en busca de los derechos que nos están arrebatando día a día. Deberían recordar que todos ustedes están ahí porque el pueblo los puso, ofreciendo su confianza en las promesas que luego jamás llegan a cumplir, una y otra vez.

No sé si conoce usted la teoría de los seis grados de Stanley Milgram, esta consiste en que podemos estar conectados a cualquier persona del mundo a través de seis personas como máximo. A raíz de esta teoría se han desarrollado las redes sociales que hoy en día nos permiten estar tan conectados unos a otros. Me permite entre otras cosas, saber que hoy Leo está tan triste e indignado, y también me permite escribir estas palabras y compartirlas con el mundo.

Comprobemos si la teoría de los seis grados funciona. Compartiré estas palabras con mis personas conocidas, y si ellos quieren compartir la indignación que hoy hemos sufrido, quizás lleguen a sus manos. Pensé en traducirlas al inglés para que las entendiese mejor, pero luego también pensé que habrá alguna persona con muy buena formación a la que podría darle trabajo y que se las tradujese, seguramente con mejor calidad que yo, y así poder ayudar a alguien más.

La finalidad de que lea esto no es que mañana llame a mi amigo Leo y le diga que puede viajar a Uruguay de inmediato, aunque sería un detalle por su parte, la finalidad es compartir con todos y con usted la utopía en la que vivimos, en la que los que más daño están haciendo son los que menos sufren. La gente que roba pan porque no tiene para comer pasa años sufriendo condena mientras los culpables de la crisis mundial que hoy acontece vive en mansiones, paraísos tropicales y fiscales, y siguen robando día a día al que no tiene nada.
Este es mi grano de arena para hacer que las cosas empiecen a mejorar, que todos encontremos el camino a una vida mejor, donde los derechos de cada uno se cumplan y vivamos en una sociedad libre de corrupción y malos actos.

Podría seguir horas y horas escribiendo palabras que expresen la rabia que hoy en día no sólo yo o Leo sentimos, sino millones de personas por todo el mundo que ven como la esperanza cada vez se pierde más en el horizonte del camino. 
Seis grados. Seis pasos. Gracias a todos y cada uno por leer y compartir estas palabras.


Besos,



viernes, 29 de noviembre de 2013

Aquí estamos de pie


                                               

No tengo palabras. Hoy sólo siento, dejo que el latido del corazón retumbe hasta marcar el paso de algún caminante casual dos calles, o quizás dos ciudades más allá. Se apodera de mí ese remolino que agita desbocado todo mi ser y me encantaría gritar a los cuatro vientos la verdad del ahora, del momento que estamos viviendo. Y sacar a relucir la más viva realidad, que algunos magos son ogros, la familia es quién está ahí siempre, que lo que cuenta es la historia y no los títulos, que el camino lo marcan los pasos que das, los elijas o no.

Al igual, mi realidad está marcada, hoy más que nunca, por los sueños que no puedo parar de inventar. Y entonces dibujo un par de huellas con miles de estrellas, y pido un millón de deseos por cada trazo que mis dedos sueltan. Así, soy consciente de la más profunda oscuridad, la tomo como un lienzo y trazo un sendero, y luego otro...y al unirlos, invento el laberinto de las respuestas. 

Esto es, siempre buscaremos y buscaremos el porqué en nuestros senderos, pero igualmente sonreiremos pues, en el camino que no parece tener fin, los sueños salpican de los colores más vivos el alma, y la hacen volar...mostrando que no hay respuesta en el final, pues las respuestas son al fin y al cabo, el caminar.

                                                                                                                http://youtu.be/DkFJE8ZdeG8


Besos,

domingo, 20 de octubre de 2013

Mañana será otro camino



Hay veces en las que todo vuela por los aires al pisar una mina enterrada bajo la tierra. Lo bueno de esto, que vuelas más alto que nunca. Así puedes ver las estrellas al alcance de tu mano, y las cosas desde lo más alto, se ven más claro...y también más lejano. Lo malo, las heridas en las plantas de los pies, aunque los callos cada vez se hacen más duros conforme avanza el camino en esta locura que es vivir.

El camino a veces parece una broma tan cruel como divertida, un tiovivo que no para de dar vueltas una y otra vez en el mismo parque, viendo los mismos árboles, las mismas piedras, pasando una y otra vez por el mismo desvío incierto. Aun así, no puedo parar de caminar, buscando la tangente que me lleve al infinito de mis sueños. Porque, aunque me cueste dar 100 viajes en el tiovivo, encontraré el minúsculo detalle que me lleve a aquella escena del sueño en cada noche, aquella donde no llueve eternamente.

No me canso ni me cansaré de escribir, a la nada y al todo, a mi vida y al camino que me lleva y me trae, que me vuelve loca y me hace volver a la sonrisa que es la puerta a todo lo que invento, a todo lo que imagino y busco hacer realidad. Jamás dejaré descansar a cada palabra que se me ocurra, a cada letra que emerja de mis dedos inquietos, no los dejaré parar porque ellos son los que caminan por mí cuando mis pies están tan cansados que duele pisar.

Y mañana, se convertirá pronto en el ayer que ansiaba que volase entre recuerdos, dejando solo el leve rastro de la sabiduría para saltar de un tiovivo en marcha eterna. Mañana, escribiré cientos de palabras más que dibujen con la forma del abecedario enredado mi pensar, mis sueños y mis tormentos, al fin y al cabo, mi día a día. Mañana será el día en el que mi alma salga por los aires buscando algún alma voladora, soñadora...para disfrutar de un vuelo juntos, a la nada, al infinito del horizonte donde sueño viajar. Mañana, será otro día más donde llegar a casa con los pies doloridos de no parar, de trabajar, y escribir con la punta de los dedos de los pies una nueva jornada, y según despierte el sol, ya veremos de qué color es la tinta.

Voy a despertar solamente para bailar mi banda sonora, esa que, más o menos fuerte, nunca deja de sonar en mis oídos, esa que hace que mis pies bailen sin preocupaciones. Voy a bailar sin parar y de la forma más intensa posible, apasionada. Ven a danzar conmigo, solo si crees que podrás seguir mi ritmo, sin llevarme ni llevarte, sólo acompañándonos bailando hasta el horizonte.


Besos,

martes, 17 de septiembre de 2013

Tú me suenas a...



Que Pedro Abad no es tuya ni mía...es de nuestros pies. De nuestro danzar a la luz de la luna cegada por los focos reflejados en aquellos tambores. También de las almas viajeras que descubren un mundo entero en una pequeña población. De aquel que vive la experiencia una y otra vez como un niño aprendiendo a caminar.

Me suenan tus ojos a la mejor de las melodías, mientras miras de reojo a 15 personas saltar a la vez a la piscina, y salpicar dos mazas que ruedan por el suelo. Siento la excitación de un amor que más que sentirse se oye, a todas horas y en cualquier rincón...amor musical multiorgásmico.

Y aunque dejes mi cuerpo exhausto, jamás me verás cansada. Te pediré una y otra vez más, que te acerques a mi cuerpo, que entres bien dentro de mi ser y me lleves al cielo...bailando a tu ritmo acompasado, subiendo y bajando la velocidad hasta alcanzar el éxtasis de una melodía tan fuerte como la raíz de un árbol centenario. Fuerte como cientos de tambores al unísono una vez más.

A aquel que pisó por primera vez un pueblo tomado por cientos de personas enamoradas de la percusión brasileña, le espero cada año con una sonrisa renovada. A aquel que pisó más veces que nadie Pedro Abad y se sentía un lugareño más, le espero con un abrazo, un tambor y un camino que recorrer juntos. A aquellos que soñaron con caminar hasta aquellos días y disfrutarlos, sepan que les regalo cada piel erizada para que no sientan vacío el camino al próximo encuentro. A todo aquel que trabajó, que bailó, que tocó, que sonrió, lloró, a todo aquel que se enamoró un año más, al que descubrió, y a todo aquel que compartió música y amor...Gracias.

Porque el camino se hace más suave con música, mientras se baila y casi se alcanza el delirio imaginando el más placentero de los placeres...tú, me suenas a samba.



Besos,


jueves, 15 de agosto de 2013

He vuelto


                   


Como las olas, yo no paro.Voy y vengo y no dejo de andar, aunque a veces no se escuchen mis pasos, otras vaya medio cojeando y te pida la mano para apoyarme, aunque a veces me veas brincar dos horas después de cojear. No paro porque cada minuto es un sueño nuevo, un futuro próximo teñido de intenso color, la imaginación corriendo loca por las nubes más altas y maquinando planes para dejar explotar en la mente, en las manos, en el camino por recorrer...

La yema de mis dedos se desliza entre las teclas bailando con palabras que cuenten mi quehacer, mi nueva senda, mis eternos sueños. Los quizases se vuelven realidad, y el orgasmo de vivir explota por cada poro de mi piel.

Hoy brindo con la vida, con la copa en la mano agradezco respirar y respirarte, sonrío por vivir cuesta arriba y cuesta abajo, siento el dolor del caminar y disfruto transformando cada mal paso en un escalón subido. Mi piel se eriza con cada sonrisa que provoca mi imaginación...
Las palabras que dejo volar a la luz de las estrellas nacieron en la punta de los dedos de mis pies, pies que pintaron en la arena de una de tantas playas que me quedan por dibujar. Y escribo historias que siempre acaban en continuará...

He vuelto. Y mis zapatos sonríen...no pienso marcharme mucho más lejos del placer de escribir, de vivir, de pisar fuerte aunque duela, de soñar. Alcanzar el orgasmo verso a verso y divulgar el texto en el más explicito de los placeres...Compartir y caminar por ese sendero que la vida traza para que sellemos paso a paso. Bailar al son del amor y la música, si bien es casi lo mismo...Gozar con la mayor de las sonrisas en el alma. Vivir. Caminar. 



Besos,

miércoles, 24 de abril de 2013

Maktub



El destino está escrito, y no existe otro camino más que aquel que nuestros pies van dibujando en el día de hoy. No existen los que pasaría si...simplemente, ocurre.

Hay caminos empedrados que van cuesta arriba, con curvas y un horizonte borroso, que un día tienen dibujado un corazón coloreado de rojo pasión, pasión intensa que aparece de la nada y que amolda el camino al más gustoso de los pasos...entonces aparecen alas en cada talón, y este alma olvida el caminar por momentos para volar...

El aire que envuelve el camino tiene perfumes florales que sirven de guía hasta la mejor de las sendas, arranca sonrisas cuando alguna nube tapa el sol, y desata todos los sentidos con tanta intensidad...que ilusión y realidad se entremezclan dibujando sendas casi de ensueño.

El calor trae el verano, las noches cortas y las fiestas infinitas, trae los vestidos cortos y los pies casi descalzos sobre el suelo ardiente, casi tan ardiente como la pasión con que mi cuerpo dibuja cada pisada en este camino. Mi alma pide a gritos volar, mi cuerpo baila sobre aquellos sueños ya escritos y mi melena cobra vida volando a través de la brisa que, sin querer se formó con esos susurros que escaparon de tus labios...

La pasión, el amor...está en el olor a azahar, en las sandalias compartidas, en la cerveza que tomamos aquella noche. Está en tu mirada, en la luna que ilumina la noche de hoy, en las sonrisas furtivas, el amor está en cada piedra de cada camino y, en mi camino...el amor está escrito.



Besos,

martes, 19 de marzo de 2013

Somos todo y nada



Preguntar en silencio una y otra vez, cuando llegará el día de mis vacaciones, querer saber si mañana va a llover o saldrá el sol para tender, intentar imaginar la cara de tus hijos, si es que los llego a tener. Planear el camino a seguir no es divertido, ni siquiera es útil porque probablemente, no acierte en nada de lo pensado...

De repente una aburrida mañana de lluvia se convierte en el reloj que para el tiempo y lo único que deja correr es el agua por las calles, por tu espalda. Los colores toman sentido, las palabras vuelan en el viento que mueve mi cabello, y la realidad es el aquí y ahora, como siempre ha sido...pero cada vez más intenso.

Nada alrededor es lo que parece, ni siquiera tú o yo...pero hoy mi alma siente más intenso cada instante, escucha cada latir y vuela al son que marca el momento, deja de caminar y traspasa fronteras hasta morir extasiada en lo más alto de aquella montaña que sin querer construye y derriba, una y otra vez...

El camino a seguir se reduce a cada paso. Cada pisada es el todo y la nada, formada por millones de átomos al igual que la arena del camino, el agua de aquella playa perdida donde viajo casi cada noche, aquel horizonte casi infinito que se divisa desde lo más alto de una colina verde...

Todo y nada somos, todo y nada compartimos, y aunque las huellas del camino se esfumen con el viento, nuestros átomos viajarán juntos hacia los sueños infinitos por mucho tiempo, hacia la senda no casual e imborrable que el destino nos marca a cada uno... que nos acerca o aleja a su antojo.



(Y siempre)
Besos,

viernes, 8 de febrero de 2013

El sueño de mis botas


Cuando saco mis botas, espero no verlas caer en el suelo de mi habitación. Deseo que se llenen de arena de aquella playa remota donde el sol vive a lo largo de todo el año, mientras, camino a la orilla de un mar sin fin y transparente como tus ojos, dejo la ropa caer dibujando un camino directo hasta tu placer.

Imagino que mis botas caen al suelo desde lo alto de una hamaca colgante entre dos troncos casi tan grandes como las ganas que tengo de ti, mientras que se mece mi cuerpo al son de una música celestial que me regalan tus manos cada vez que cierro los ojos. Enredar nuestros cuerpos y girar una y mil veces en la hamaca, hasta caer en el suelo duro de aquel descampado cubierto solo por las estrellas. Ver mis botas llenas de barro por bailar bajo la lluvia mientras tu cuerpo le cantaba aquella canción a mis caderas, y desde entonces no conseguir pararlas jamás...Dejarlas bailar mientras esas manos atentas intentan seguirlas el paso, que ambos alcancen la pista de baile que es mi imaginación y se derroche la pasión por cada poro de tu piel y la mía...

Ayer es una historia más que guardaron mis botas y, el mañana aun no está escrito. Hoy el camino es tan placentero como infinito, y sigue la dirección que marca tu música a mis oídos, el sendero que la yema de tus dedos dibuja sobre mi piel o tal vez, ellas solas escriban la mejor de las historias aun por saborear. Sea como sea, el sueño de mis botas será avanzar por el camino que pone una sonrisa en mi cara y la felicidad en tu alma...


Besos,