miércoles, 27 de julio de 2011

Hasta Burgos llegué



Que ya me vuelven a brotar las palabras como emana el agua en un manantial. Que empieza a sonar la música, que vuelven a sentirse los sueños. Que los pies no paran de andar y no hay quien los canse, y cada vez conseguiré llegar más lejos con ellos, tanto como conseguir llegar a Burgos como si hubiese echado un paseo hasta la vuelta de la esquina, a volver a encontrarnos..

Que en Aranda de Duero hace frío sólo si tú no quieres calentarte los pies danzando, sintiendo una vez más los ritmos brasileños salidos de infinidad de manos sabias, inexpertas, jóvenes, arrugadas, y de todos los lugares imaginables del mapa. Que puede gustarte o no el mojito, pero acabarás probándolo y endulzando las noches en un lugar con encanto. Que las sandías se vuelven vasos gigantes, los vasos de plástico ricas cenas y un pabellón deportivo un gran dormitorio, aunque esto cada vez parece más normal.

Que es posible seguir descubriendo grupos buenos, gente aún mejor, y también volver a disfrutar de los que siempre están ahí (y mil gracias por no faltar). Que no hay encuentro en el que las sonrisas no estén presentes, en el que no encuentres a viejos conocidos, y hagas amistades que algún día volverás a reencontrar al son de Brasil.

Que siempre es de agradecer que existan personas capaces de regalar reuniones, comidas, música y espectáculos en tantas partes del mundo, y que esta vez le regalo mi paseo al Ribera Samba que hizo que volviésemos a cruzarnos en la senda.




Y que no paren de cruzarse nuestros caminos, el tuyo y el mío, que no dejen de aparecer paradas para saborear, y volver a echar un paseo hacia los sueños...




Besos,

viernes, 15 de julio de 2011

En cualquier parte del mundo


Descubrirlos, no es difícil, sólo hay que andar, seguir al caminante
Ritmos que la vida te regala. A través de tus pies, de tus ojos, de tu sentir
Un instrumento tras otro, unos brazos, tantos rostros, tantas almas
Mis pies tras los tuyos, mis ojos viendo a través de ti, nuestro sentir..

La música es un momento, un sentimiento, un recuerdo...cada
Instrumento es un idioma, un grito de guerra, una declaración de
Fidelidad, una declaración de amor...
Enséñame cómo tú hablas, como luchas, como amas...





En Alemania, en España, Italia, en la China...da igual la tierra que pisar si aprendes, vives, sueñas, sientes, si regalas de esta manera tan intensa, que se pueda grabar hasta en palabras escritas, no hay imposibles..

..al fin y al cabo, siempre pensé que todos en este mundo podemos ser cualquier persona, que compartiendo un minuto, regalamos mil noches de sueños,y así voy yo..



...que no paro de soñar(te)..


Besos,

sábado, 9 de julio de 2011

Mis pies en nuestra Granada



Verde que te quiero verde, verde viento verde Granada, que yo te quiero verde. Verde sabroso al pesto. Verde que impregnaste la ciudad de una punta a otra, verde que coloreabas las camisetas sudadas de los percusionistas de todas partes reunidos una vez más para volver a sentir..

Negro azabache de la noche, negro adornado por antorchas en apagones, negro iluminado por el fuego del horno de leña. Negro cielo nocturno testigo de la sabiduría de los maestros, de los ritmos brotados de sus manos, su sentimiento, su conocimiento.

Rojo gazpacho, rojo el color de aquel vino, rojo caluroso cercano a los 40º. Rojo pasión, la mía, la tuya, la nuestra...la de todos, la de cada alma con un instrumento en la mano.

Azul cielo de estas tardes veraniegas y granadinas, azul cristal en el agua de la piscina, azul mi pulsera junto a la verde tuya, azul el agua que caía del cielo de los Sambiosis...

Morado, blanco, gris, rosas, marrones, azules, verdes miles, mezclas de colores sonoros, arco iris de sentimientos, de vivencias y más ritmos, en Granada, en Axé Brasil. En todos y cada uno de los que vinieron de muy cerca, de muy lejos, en persona o desde la distancia, desde la iniciación o desde la sabiduría de la música, de la convivencia, de la generosidad y la entrega de tantas cosas los unos a los otros. Paleta de colores que vuelve a dibujar en mi camino más días de samba y momentos intensos sin final.




Y tantos instantes tan coloridos que no se pueden ni contar, que el negro al final no es ningún color, el naranja el tuyo, y el mío...el de tus ojos.



Besos,