jueves, 29 de enero de 2015

Capítulo 0: Sólo el principio



Llegué a la orilla y frené en seco. Levanté la vista y volví a la realidad, por llamarlo de alguna manera. Todo esto comenzó hace mucho tiempo, hace muchos sueños. Sueños mojados, como mi piel cada vez que visitaba sus labios, ansiosos por ahogar un grito tras otro.

Loco corazón, viajero a través del tiempo y de su despeinada media melena, la cual ondea al son de aquellos gemidos...no sé muy bien si de socorro o de placer.

Llegó aquel día, hace no sé bien cuánto pero, mucho tiempo, demasiado para mis ensoñaciones hasta el momento. Caminó hacia mí, y ahí intentó grabar su huella. Que lo consiguiese o no, nunca quise decírselo. Aunque no parecía nada importante entonces, se fundió en la piel casi al mismo son que sus piernas se agarraban a mi cintura. Una y otra vez.

Al mirar el agua acariciar los dedos cálidos de mis pies, mi mente iba y venía a la noche anterior, a sus ojos penetrantes, azules, húmedos como el mar. Como yo. Como nosotros. Como el baño en mitad de la madrugada.

Sonreí sola, caminando paralela al horizonte mientras caía la tarde...ignorando aquella luz tenue que a cualquiera enamora, y esperando ver caer la noche a mi espalda, mientras sacudía la arena acumulada entre mis dedos.

Me está matando de placer. Y yo camino desafiante sin vacilar hacia el acantilado que es esa mirada. Y esto es...solo el principio.



Besos,




miércoles, 7 de enero de 2015

No nos pararán

No me digas, que tú no has sufrido, que no has llorado a solas, o en medio de un millón de miradas. No me digas que no te has desbocado cual caballo salvaje con un horizonte infinito por recorrer delante de sus ojos, que has soñado que el cielo era tuyo...

Siempre que no entiendas, la parada que hice en mi camino, no estudies cada minuto que creas saber que he vivido, no inventes paradojas ni diagnostiques mis sinsentidos...solamente, intenta calzarte mis botas y sigue mi camino, quizás te sientes a descansar en los mismos pedruscos donde te digo...y entonces calles, y mires al horizonte con la misma mirada que impregna estas palabras que hoy dejo.

Vuelvo para ser, y renacer un día más tras mis palabras zarandeadas, para escribirte más intensa que nunca, y para agradecer cada segundo que me das y me quitas a la vez...vuelvo, una y otra vez, y aunque en alguna otra ocasión puede que me marche, siempre volveré. Hasta que la fuerza de mis sueños sea tan fuerte que escriba mi historia sobre piedra, que consiga una realidad donde construir nuevos sueños, y donde haya cabida al mejor y más placentero de los paseos.

No podrán nunca parar, el camino de un alma que lucha por la felicidad




Besos,