jueves, 28 de abril de 2011

Corriendo con el viento



Hay veces que necesito escribir aunque no sepa muy bien sobre qué hacerlo. Entonces, abro el reproductor de música, elijo una de mis 5 listas predeterminadas, y los dedos empiezan a moverse solos. Y ahí es cuando echo a caminar, y no hay quien me frene. Es fácil viajar sin ni siquiera levantarme de la cama, y tumbada con los cascos puestos estoy sobrevolando tu ciudad, así que si echas un vistazo por la ventana...

Si miras por la ventana quizás veas (a estas horas) nubes oscuras que tapan las estrellas, o quizás tengas todo un manto de pequeñas luces bajo el que soñar, y entonces tras leer estas líneas abandones el blog, cierres los ojos y dejes que tu imaginación eche a caminar a cualquier rincón del mundo apetecible para ti.

También en ocasiones es fácil viajar a cualquier lugar y sentirte como en casa. A mí me suele pasar, que piso lugares nuevos y todo se vuelve familiar, cálido, tranquilo y apetecible. Por eso, busco parte de mi camino en aquellos sitios donde nunca jamás pisé, para que así al verte por vez primera, pueda conocerte desde siempre.

Porque el día más duro puede ser el más reconfortante, o las lágrimas más vivas las menos sentidas, o el amor silencioso el más intenso...todo es tan relativo en este andar, que tienes en tu mano decidir el sendero que sigan tus pies, las barandas a las que se agarren tus manos, y las miradas que cruces en tu camino.

Y voy ya a buscar la almohada, que me espera  para volar hacía la isla donde guardo los más profundos sueños, sacaré alguno y disfrutaré mientras vienes en mi dirección por el camino...

..que cuando nos crucemos las miradas, querrás dar media vuelta y soñar, que nuestras manos entablen conversación, y nuestros pies una carrera desenfrenada.




Besos,

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